Algo

Nota: ésta es una continuación del artículo titulado ¿Existió alguna vez la Nada?

Si alguna vez hubiera existido la Nada absoluta, hoy tampoco existiría nada en el universo. Dado que sí hay algo (por ejemplo, tú), eso quiere decir que nunca ha existido la Nada absoluta. Si alguna vez hubiera existido, no estarías ahora aquí leyendo esto. Lo único que existiría sería la Nada absoluta.

Por tanto, jamás hubo un momento en que no existiera nada. Eso quiere decir que siempre ha habido algo. Pero, ¿qué? Si echamos la vista atrás, a los inicios de todo, ¿qué debió ser ese Algo que existía? ¿Era una sola cosa o más? Y, basándonos en lo que existe hoy día, ¿cómo era?

Primero abordaremos el tema de la cantidad. Recordemos nuestra habitación grande, oscura y hermética. Imaginemos que dentro de esa estancia hay diez pelotas de tenis. Remontándonos a los tiempos más lejanos, encontramos sólo eso: diez pelotas de tenis.

Y ahora, ¿qué? Digamos que esperamos todo un año. ¿Qué hay en la habitación? Sigue habiendo tan sólo diez pelotas de tenis, ¿no? Es que no hay ninguna otra fuerza existente. Y sabemos que diez pelotas de tenis, por mucho tiempo que transcurra, no pueden generar otras pelotas. Ni otras pelotas, ni nada.


Muy bien, pero, ¿qué pasaría si de entrada, en la habitación, hubiera seis pelotas de tenis? ¿Eso cambiaría la situación? La verdad es que no. Estupendo. ¿Y si hubiera un millón de pelotas de tenis? Lo mismo. Lo único que tendríamos en ese cuarto serían pelotas de tenis, y el número de ellas sería indiferente. Lo que descubrimos con esto es que la cantidad no importa. Si nos remontamos al origen primero de todas las cosas, la cantidad de ese Algo que existiera no es lo importante. ¿O sí? Quitemos las pelotas. Ahora lo que hay en el cuarto es un pollo. Esperamos un año. ¿Qué hay en la habitación? Sólo un pollo, ¿no? Pero, ¿qué pasaría si en el cuarto tuviéramos una gallina y un gallo? Esperamos un año y, ¿qué tenemos? áUn montón de pollos más! De modo que la cantidad es importante SI dentro del cuarto hay al menos dos cosas que puedan producir una tercera. Gallo + gallina = pollitos. Pero la cantidad no es importante si estamos hablando de al menos dos cosas que no pueden producir una tercera. Pelota de tenis + pelota de fútbol = nada.

Por tanto, la cuestión no es tanto la cantidad sino la calidad. ¿Qué cualidades posee el Algo? ¿Puede hacer que existan otras cosas?
Volvamos con nuestros pollos, pero seamos muy exactos, porque en el principio de los tiempos ése sería el caso. En el cuarto tenemos una gallina y un gallo. Están en zonas distintas de la habitación, flotando en la nada. ¿Producirán pollitos?

No. ¿Por qué? Porque no existe un entorno en el que trabajar. En el cuarto no hay nada más que la gallina y el gallo. No hay aire que respirar o en el que volar, no hay suelo por el que caminar, no hay ninguna fuente de alimentos. No pueden comer, caminar, volar ni respirar. Su entorno es la nada más completa. Así que descartemos los pollitos. Los pollos no pueden existir ni reproducirse sin que exista un entorno. Si cuentan con él, pueden procrear otros pollos. Y si hubiera un entorno que les afectase, quizá podrían convertirse (aunque parece absurdo), con el tiempo, en un tipo de pollo distinto. Algo parecido a una nutria o una jirafa.


De modo que tenemos una habitación sin entorno. Por tanto, necesitamos un Algo que pueda existir sin un entorno. Algo que no necesite aire, alimentos o agua para existir. Eso elimina a todos los seres vivos de este mundo.

Entonces, ¿serán acaso cosas inertes? Es cierto que no necesitan un entorno. Pero entonces nos encontramos en el mismo caso que cuando hablábamos de pelotas de tenis. Digamos que, en vez de las pelotas, tenemos un trillón de moléculas de hidrógeno. Entonces, ¿qué pasaría? Pues que con el paso del tiempo, seguiríamos teniendo un trillón de moléculas de hidrógeno, nada más.

Ahora que estamos hablando de materia inerte, pensemos también en qué es necesario para que ésta exista. ¿Has oído hablar del supercolisionador? Hace años, el gobierno de EE.UU. se embarcó en un experimento para crear materia. El supercolisionador era un túnel subterráneo de muchos kilómetros por el cual viajaban átomos a velocidad supersónica; esos átomos chocaban unos con otros para crear una partícula diminuta. Estamos hablando de un trocito de materia diminuto, microscópico.

¿Qué nos dice esto? Que nuestra ilustración de las diez pelotas de tenis no es tan sencilla como parece. Para crear una sola pelota de tenis partiendo de la nada sería necesaria una TREMENDA cantidad de energía. Y lo único que tenemos es la Nada. La habitación no tiene absolutamente nada en su interior.


Así que aquí estamos. El Algo que existía en el principio debió ser capaz de existir sin depender de nada más. Debía ser total y plenamente autosuficiente. Porque en el origen de todo estaba solo. Y no necesitaba un entorno en el que existir. En segundo lugar, ese Algo que existió en el principio de los tiempos debía tener la capacidad de producir algo distinto a sí mismo. Porque si no hubiera podido, ese Algo sería lo único que existiría hoy día. Pero actualmente existen otros seres. Por ejemplo, tú.

En tercer lugar, para producir Algo Más (partiendo de la nada) es necesario un tremendo poder. De modo que ese Algo debía tener a su disposición un poder increíble. Si para producir una partícula infinitesimal necesitamos kilómetros y kilómetros de túnel y toda la energía que podamos generar, ¿cuánto más poder sería necesario para producir la materia de que está compuesto el universo?

Volvamos a nuestra habitación. Digamos que dentro de ella tenemos una pelota de tenis muy especial. Ésta puede producir otras pelotas de tenis. Tiene el poder y la energía necesarios para hacerlo. Además es totalmente autosuficiente, porque no necesita nada más para existir: ella es todo lo que existe. Esta pelota de tenis es el Algo Eterno.


Digamos que la pelota de tenis crea otra pelota. ¿Cuál de las dos será mayor, por ejemplo, respecto al TIEMPO? La pelota número 1. Es el Algo Eterno. Siempre ha existido. Sin embargo, la pelota 2 empezó a existir cuando la creó la pelota 1. De modo que en lo relativo al tiempo, una pelota es finita, y la otra infinita.

¿Cuál de las dos pelotas será mayor en cuanto a PODER? Una vez más, la pelota 1.Tiene la capacidad de crear la pelota 2 a partir de la nada; lo cual también quiere decir que tiene el poder necesario para «des-integrar» (es decir, destruir) a la pelota 2. Es decir, que la pelota 1 tiene mucho más poder que la 2. De hecho, en cualquier momento, la pelota 2 debe depender de la 1 para existir.

«Pero», dirás, «¿qué pasa si la pelota 1 compartiera un poco de su poder con la pelota 2? Sería el poder suficiente para destruir a la pelota 1. Entonces la pelota 2 sería mayor, porque la 1 dejaría de existir, ¿no?». Aquí hay un problema. Si la pelota 1 compartiese una parte de su poder con la 2, seguiría siendo el poder de la pelota 1. Entonces la pregunta es: La pelota 1, ¿podría usar su propio poder para destruirse? No. Porque ya de entrada, para usar su poder, la pelota 1 debe existir.

En segundo lugar, la pelota 1 es tan poderosa que cualquier cosa que pueda hacerse sólo la puede hacer ella. Pero no es posible que la pelota 1 deje de existir, y por consiguiente esto no lo puede hacer. La pelota 1 no puede «des-crearse», porque nunca fue creada. La pelota 1 siempre ha existido. Es el Algo Eterno. Como tal, es la existencia. Es la vida, la vida infinita. Para que la pelota 1 fuera destruida, tendría que existir algo más grande que ella. Pero ni hay nada más grande que ella ni podría haberlo nunca. Existe sin necesidad de nada más. Por tanto, ninguna fuerza externa la puede cambiar. No puede tener fin, porque no tuvo principio. Es como es y eso es inmutable. No puede dejar de ser, porque SER es su propia naturaleza. En este sentido, es intocable.


Lo que vemos es esto: el Algo que existía al principio siempre será más grande que el Algo Más que ha producido. El Algo existe por su cuenta. Sin embargo, el Algo Más necesita que el Algo exista. Por tanto, el Algo Más tiene necesidades. Por consiguiente, es inferior al Algo, y siempre lo será, porque el Algo Eterno no tiene necesidad de otros.

El Algo podría ser capaz de producir Algo Más que fuera semejante a él en algún sentido, pero, independientemente de esto, ese Algo Más siempre será diferente en otros sentidos. El Algo Eterno siempre será mayor con respecto al tiempo y al poder. Así, el Algo Eterno no puede producir un igual exacto a sí mismo. Siempre ha existido solo. Es el único que puede existir independientemente de otro.

¿Quieres saber más sobre el Algo Eterno? Lee ¿Quién?.