| ► | Acabo de invitar a Jesús a mi vida (más información útil de www.EmpezandoconDios.com)… |
| ► | Quizás quiera iniciar una relación con Dios. Por favor, explícame esto más detalladamente… |
Transcripción de vídeo
No tienes que preguntarte si Dios se preocupa por ti.
Puedes experimentar personalmente su amor y su bondad. En este video descubrirás cómo.
La Biblia nos dice que Dios es el Creador de todo lo que existe: «En el principio creó Dios los cielos y la tierra».
En su bondad, Dios nos ha dado todo lo necesario para vivir: aire para respirar, agua y alimento.
También nos dio la capacidad de crear. Todo lo que fabricamos o producimos utiliza materiales que Dios ya había puesto en la tierra.
Pero ¿quién podría igualar la asombrosa creatividad de Dios?
Basta con observar las miles de especies de peces, el sistema circulatorio del cuerpo humano o cómo una planta enorme puede crecer a partir de una semilla diminuta.
En su bondad, Dios también creó un mundo lleno de belleza.
En lugar de un cielo oscuro e inmutable, disfrutamos de un cielo azul con nubes en constante movimiento y de los intensos colores del amanecer y del atardecer.
Cuando caminamos por el silencio de un bosque, nuestra alma se renueva al estar rodeada de árboles y plantas de distintas alturas y formas, muchas veces acompañados por flores llenas de color y aves silvestres.
Y cuando llegamos a un río o a un lago, ¿acaso no hacemos una pausa para contemplar el movimiento, el reflejo y el brillo del agua? Eso es belleza.
Pero la creación también nos habla del poder de Dios.
Cuando estamos frente a la inmensidad del océano o de una gran cordillera, encontramos consuelo al saber que existe Algo infinitamente mayor que nosotros. Recordamos que no somos el centro del universo… y que tampoco necesitamos serlo.
En la naturaleza, Dios nos ha dado todo lo necesario para la vida, inspiración para nuestra creatividad y belleza para nuestro disfrute. Esa es la bondad de Dios.
Pero hay algo todavía más hermoso: puedes experimentar la bondad de Dios personalmente.
La religión, con sus reglas y rituales, suele decir que debes esforzarte y demostrar que eres lo suficientemente bueno para ser aceptado y amado por Dios.
Ese es el mensaje de la religión, pero no es el mensaje de Dios.
La Biblia dice: «En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros».
Es un amor incondicional para todas las personas: «Porque de tal manera amó Dios al mundo…».
Y ese amor nunca cambia. Dios dice: «Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia».
Imagina ser amado de tal manera que nada de lo que hagas pueda poner fin al amor de Dios por ti. Su amor jamás se desvanece.
Dios lo sabe todo acerca de ti. Conoce tus luchas, tus conflictos, tus preocupaciones y tus temores.
Y en lugar de exigirte que cargues con todo eso por tus propias fuerzas, Jesús te invita diciendo: «Venid a mí … y yo os haré descansar».
Dios tomó forma humana en la persona de Jesucristo, el Hijo de Dios.
Movido por su amor y su compasión, sanó a los enfermos, restauró a quienes sufrían discapacidades y alimentó milagrosamente a miles de personas. Incluso resucitó a algunos de los muertos.
Miles lo siguieron, no solo por sus milagros, sino también por sus enseñanzas, que liberaban a las personas y las guiaban hacia una vida nueva.
Jesús dijo: «Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia».
Él puede transformar con amor aquellas áreas de tu vida que quizá has intentado cambiar sin éxito: las adicciones, la ira, la ansiedad y cualquier otra cadena que te impida vivir en libertad.
Jesús dijo: «Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas».
Muchas veces es nuestro propio pecado el que nos mantiene esclavizados: malas decisiones, palabras de las que nos arrepentimos, resentimiento, odio.
Dios conoce nuestro pecado, y este se convierte en una barrera entre nosotros y Él. Además, la Biblia dice: «La paga del pecado es muerte».
Por amor a nosotros, Jesús, el Hijo de Dios, decidió pagar por nuestros pecados y quitar la barrera que nos separaba de Dios.
Jesús fue golpeado y clavado en una cruz, donde murió llevando sobre sí nuestros pecados.
Tres días después de haber sido sepultado, Jesús resucitó físicamente, tal como lo había anunciado.
Jesús afirmó repetidas veces que todo el que creyera en Él recibiría vida eterna.
Él puede perdonar tus pecados y entrar en tu vida. Jesús dijo: «Si alguno tiene sed, venga a mí y beba… de su interior correrán ríos de agua viva».
Recibir su perdón y comenzar una relación permanente con Él empieza hoy.
La decisión es tuya. Puedes vivir lejos de Dios o vivir en una relación con Él.
Y es importante decirlo con claridad: aun si aceptas su invitación, seguirás enfrentando dificultades. Habrá dolor y momentos de sufrimiento. Es parte de vivir en este mundo.
Pero con Dios en tu vida podrás acudir a Él para recibir dirección, consuelo y ánimo. Él no solo te da instrucciones; también puede transformar situaciones, darte respuestas y actuar a tu favor.
¿Te gustaría invitar a Jesús a entrar en tu vida y comenzar a conocer su amor?
Escucha esta invitación de Jesús: «He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él».
¿Quieres abrirle la puerta de tu corazón?
Puedes hacerlo ahora mismo, simplemente hablándole.
Voy a hacer una oración. Si deseas abrir tu corazón a Dios, puedes repetirla conmigo.
Jesús, gracias por morir en la cruz por mis pecados. Perdóname ahora. Quiero que entres en mi vida. Quiero conocerte y seguirte. Entra en mi vida en este momento, tal como prometiste hacerlo. Guíame y ayúdame a conocerte cada día más. Amén.
Si acabas de invitar sinceramente a Jesús a entrar en tu vida, has comenzado una relación personal con Dios.
Si fue así, visita EmpezandoconDios.com, un sitio que te ayudará a crecer en esta nueva relación con Dios.
Encontrarás el enlace a EmpezandoconDios.com debajo de este video.
| ► | Acabo de invitar a Jesús a mi vida (más información útil de www.EmpezandoconDios.com)… |
| ► | Quizás quiera iniciar una relación con Dios. Por favor, explícame esto más detalladamente… |
Escrituras en vídeo: Génesis 1:1; 1 Juan 4:10; Juan 3:16; Jeremías 31:3; Mateo 11:28-30; Juan 10:10; Juan 12:46; Juan 8:32; Apocalipsis 3:20