•  Inicio >> La Experiencia >> Conociendo a Dios: Una Experiencia Personal

Contents
La Existencia
¿Y Jesús?
La Experiencia
Conectar
Cosas de la Vida
Enigmas
P & R Foro
¿Algo Personal?

Contents
Inicio
Sobre la página
Enviar este sitio
Contactar



Conociendo a Dios: Una Experiencia Personal

"Quise vivir la vida al máximo y acabé viviéndola al límite."

por Daniel Pujol

Muchos dicen que este mundo no tiene solución, yo digo: este mundo no, pero las vidas que hay en él sí.

Nací el 13 de Octubre de 1981 en Barcelona, el mayor de tres hermanos e hijo de unos padres que siempre procuraron que no me faltara nada de lo necesario.
Me eduqué en la escuela pública y desde muy pequeño asistí a la iglesia aunque siempre fui muy rebelde a todo lo que oliera a religión o tuviera que ver con la vida cúltica. Siempre ví a Dios como una especie de policía cósmico, alguien que te castigaba si no te portabas bien, así que mi acercamiento a Él nunca fue por amor sino por miedo; quizá miedo a tener que pasar el resto de mi eternidad en el infierno limpiando calderas y tragando vapor aunque, si os digo la verdad, el cielo tampoco me entusiasmaba, pero puestos a elegir...

A los 17 años, empecé a encontrarle el gustillo a eso de 'salir de fiesta' los fines de semana, y en poco tiempo cambié la iglesia por los clubs de techno y los himnos clásicos de Wesley por los últimos 'temas' de Jeff Mills y Richie Hawtin. Ese fue el principio de una gran inmersión en una subcultura de vértigo.
¿Sabéis? Yo también tuve mi oportunidad de elegir entre abrir los ojos a mi condición real o adormecerme para siempre en mi propio 'matrix'; finalmente, y a diferencia de Neo, yo elegí la pastilla azul.
Al acabar el COU dejé de estudiar, trabajaba de vez en cuando y lo que ganaba lo gastaba en salir y comprar el veneno que, poco a poco, me fue quitando las ganas de vivir. Uno de mis objetivos fue el de probar toda la variedad de drogas posible y substancias que me llevaran a sentir placer y a experimentar sensaciones nuevas que me hicieran olvidar mi compromiso con la vida.
Al principio todo era descubrimiento, ritmo acelerado, diversión y montañas de ocio, parecía que al fin había encontrado la libertad, pero al pasar el tiempo entendí que sólo era un espejismo que, poco a poco, fue esclavizándome en un círculo cerrado de un querer y no poder.
Quise vivir la vida al máximo y acabé viviéndola al límite.

Tres años después empecé a pagar mi deuda con 'intereses'; depresión, ansiedad, angustia desmedida, ahogos, sudores, tensión, etc. Para colmo había perdido mi grupo de amigos de toda la vida y en algún momento llegué a pensar que la mejor salida a todo ese sufrimiento era la muerte.

Finalmente, tuve una experiencia a partir de la cual cambió mi vida. Sucedió un lunes por la mañana cuando estaba tomando un café en un bar de la ciudad. De repente, empecé a percibir que todo aquel momento era un sueño, una ilusión, que no era real, y que yo no podía estar en aquel lugar porque me había matado con el coche la noche anterior. La paranoia y el delirio crecieron de tal manera que me asusté mucho y salí corriendo hacia un parque cercano, el terror empezó a llenar todo mi ser, me decía dentro de mí "me he quedado loco para siempre". Al cabo de unas horas fui para casa y solamente llegar me encerré en mi habitación preso del pánico. Sin pensarlo miré, y me dirigí a Dios diciéndole: "Si realmente existes y eres poderoso como siempre dijeron mis padres y escuché en mi iglesia, áSácame de aquí! Y te prometo que te buscaré, pero no quiero ninguna religión, solamente conocerte y amarte".
Después de ese día empecé a cumplir mi parte del pacto, leía la Bíblia y los evangelios de Jesús para conocerle más, también me dirigía a Él en oración, conversaba con Él y empecé a sentirle cerca de mi. Después de seis meses, ya no consumía, áni si quiera fumaba! Empecé a trabajar y a estudiar duro y conseguí una plaza en la Universidad. Todo empezó a cambiar para bien pero aún sucedió algo más...
El 19 de julio del 2003 recibí una llamada a mi casa, era un amigo que hacía tiempo que no veía. Este me invitó a ir a una rave 'por los viejos tiempos', yo le comenté que ya no salía y que ya pasaba de todo ese rollo. Acabamos la conversación y colgué. Seguidamente, comencé a sentir dentro de mí un deseo muy fuerte por ir a esa fiesta, quería ir y derrochar todo el dinero ahorrado, quería tirarlo todo por la borda, entonces entendí que por mí mismo no podía seguir adelante porque me llevaba a la autodestrucción.
Me arrodillé y lloré como un niño, clamé a Dios con angustia y confesé delante de Él todos mis deseos perversos, todos mis pecados, aquello que me comía por dentro, todo ello lo puse delante de Dios. Al instante, una paz indescriptible llenó todo mi ser; seguidamente, mis lágrimas se transformaron en lágrimas de alegría al sentir la tremenda certeza de que Jesús mismo había perdonado todos mis pecados y me había regalado la salvación y la libertad que durante toda mi vida busqué.

Actualmente, para mí el vivir es Cristo, porque no hubo nadie en toda la existencia que diera su vida por mí, y no por obsesión o fanatismo sino por amor.

Daniel Pujol

"Porqué de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su único Hijo, para que todo aquel que en él crea, no se pierda, sino que tenga vida eterna" (Juan 3:16)


Envía esta página a un amigo
Cómo empezar una relación con Dios...

  © CadaEstudiante.com           Home inicio    Top principio    Contact contactar